El Gobierno japonés negocia la compra de islas disputadas con China

Vista aérea de la isla japonesa Uotsuri, una de las islas Senkaku, cuya soberanía es reclamada por China y Taiwán. EFE/Archivo

JAPÓN CHINA

Tokio, 7 jul (EFE).- El Gobierno de Japón ha iniciado las negociaciones para comprar el terreno de varias islas del archipiélago de las Senkaku, cuya soberanía se disputa con China, de manos de su propietario privado, informó hoy la agencia Kyodo.

El Ejecutivo planea adquirir la isla de Uotsuri, la mayor de este pequeño archipiélago situado en el Mar de China Oriental, y las vecinas Kitakojima y Minamikojima, según reveló una fuente del gobierno a Kyodo.

La Administración del primer ministro Yoshihiko Noda ya está en contacto con el propietario japonés del terreno y también con el Gobierno Metropolitano de Tokio, que el pasado abril mostró a su vez su intención de adquirir varias de esas islas.

El archipiélago de las Senkaku está integrado por cinco islas principales y solo una de ellas, la de Taisho, es propiedad del Estado nipón, mientras que el resto está en manos de particulares, según la legislación japonesa.

La soberanía de estos islotes deshabitados, que comprenden un territorio de solo unos 7 kilómetros cuadrados, es foco de disputa entre China y Japón, además de Taiwán, desde hace décadas.

Situadas a 150 kilómetros al noreste de Taiwán y a 200 al oeste del archipiélago japonés de Okinawa, las Senkaku (conocidas como Diaoyu en China y Tiaoyutai en Taiwán) podrían contar con grandes recursos marinos y energéticos.

El pasado abril, el anuncio del Gobierno Metropolitano de Tokio de que planeaba adquirir algunas islas suscitó las críticas de China, que aseguró que cualquier acción nipona en el archipiélago es “ilegal e inválida”.

En el año 2010, la detención de un pesquero chino por un patrullero japonés en aguas cercanas a las disputadas islas causó uno de los más graves conflictos diplomáticos entre Pekín y Tokio en años recientes.

China calificó de ilegal la detención del capitán del pesquero, que finalmente fue liberado a los quince días de su arresto pero solo después de que Pekín, entre otras medidas, suspendiera temporalmente sus relaciones de alto nivel con Tokio.