Por Javier Ruiz Palafox.
Si falta la diplomacia, recurrid a la mujer.
Carlo Goldoni (1707-1793) Dramaturgo italiano.
La nueva estrategia diplomática del gobierno de los Estados Unidos, bajo el mando de Hillary Clinton, empieza a ser evidente ya. El discurso del Presidente en Turquía diciendo que los Estados Unidos consideran a los turcos el puente entre la civilización occidental y los musulmanes fue bien recibido. En Irak el Presidente dejó claro que los iraquíes deben hacerse cargo de su propio país. Nada mal.
Esta semana el Presidente Obama está de visita en México (jueves y viernes). Para cuando esta columna esté siendo leída la reunión habrá terminado ya y la V Cumbre de la Organización de los Estados Americanos (OEA) estará desarrollándose durante el fin de semana (del 17 al 19 de abril en Trinidad y Tobago); a esta importante tertulia acudirán 34 jefes de Estado y de Gobierno.
En México no debemos esperar anuncios dramáticos referidos a ningún tema. Lo más que veremos serán discusiones acerca de los mismos temas pero desde una óptica un tanto diferente del pasado: aceptando parte de la responsabilidad, por lo menos en el tema del narcotráfico.
Lo que sí parece un vuelco de estrategia es el evidente esfuerzo por reinsertarse en el continente. Aunque el Presidente Obama tiene un enorme pretexto para evadir otra vez a los Estados Unidos de los asuntos latinoamericanos —la crisis económico financiera mundial—, parece más decidido a no hacerlo bajo los preceptos de la renovada diplomacia estadounidense: el desarrollo de la energía sustentable, el cambio climático, la migración, la integración económica y la acción conjunta contra el narcotráfico.
No es de extrañar entonces, dados los temas, que el primer país que visita en Latino América sea México.
México tiene importantes lazos en todos estos temas con los Estados Unidos. Lo que se haga en alguno de estos temas enunciados, por cualquiera de los dos países, afecta al otro sin remedio.
Por otra parte, México siempre ha sido un actor importante dentro de Latino América. La opinión mexicana es escuchada en diversos rubros por los demás países, sobre todo por los de Centro América y el Caribe. Esta reunión mexicana servirá para plantear puntos de acuerdo—no compromisos soberanos—sobre temas de política exterior en el área: el gradual cambio del enfoque respecto a Cuba, la cuestión de Venezuela y el resurgimiento de las izquierdas moderado-progresistas sudamericanas (Brasil, Chile, Paraguay, Argentina, Bolivia, Ecuador, etc.).
De pasada: la condena al ex Presidente Alberto Fujimori por violación sumaria—y sobre documentada, además—de los derechos humanos, establece un precedente muy interesante en Latino América. Hay que recordar que éste es el primer juicio condenatorio contra un ex Jefe de Estado electo democráticamente en países del área. En México, un juicio parecido contra Luis Echeverría Álvarez acaba de ser finiquitado con la inocencia del inculpado. El dictamen, entonces, establece que la matanza del 68 y la guerra sucia de los setentas no estaban bajo responsabilidad del Señor Presidente. Cuando todos sabemos que en esas épocas el Presidente, a través del PRI, lo controlaba todo. El supremo jefe del partido era, nada menos, el Presidente de la República. Así que, ¡Bravo por Perú!
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