Declaring Yourself “Culturally Happy” Opens You Doors for a Successful Future

 

Por/By Verónica V. Herrera

 

Los aportes culturales que podemos ofrecer a la sociedad, llenos de valores éticos y estrategias en la labor de nuestro trabajo, nos motivan. Tener siempre presente de dónde venimos es una práctica que nos ayuda a mantener un nivel de autoestima alto y a sentirnos orgullosos de lo que podemos dar para fortalecer la economía de nuestras comunidades.

El conocimiento que traemos del contexto cultural de dónde venimos es muy valioso, porque lo podemos transferir a profesionales interesados en el mercado que representa nuestra cultura. Además, al compartir nuestra herencia, con ese propósito de ayudar a otros a mejorar servicios, nos transformamos en líderes e individuos “culturalmente felices”.

Nosotros mismos nos podemos otorgar esa felicidad cultural. Al compartir lo que sabemos, al innovar productos y al entablar conversaciones con profesionales que puedan expandir sus negocios al incluir otras culturas, estamos aceptándonos como líderes y automáticamente se nos abren puertas hacia el éxito.

El éxito no consiste en ganar grandes cantidades de dinero, sino que es la dignidad de vivir estable y de proveer a otros medios para que ellos también sean culturalmente felices. La transferencia de conocimiento es el mejor legado que le podemos dejar a las generaciones futuras; nuestra cultura es lo que mejor conocemos.

Comprendemos que la educación cultural es una de las claves para el desarrollo económico porque, como lo afirma la especialista en asuntos culturales Anjelika Riano, M.Ed., Coordinadora Distrital de Servicios para Familias y Relaciones Comunitarias de las escuelas del Condado de Hamilton (región de Chattanooga), “En esta competitiva economía global, no podemos dejar a ninguna persona sin la educación adecuada, no nos podemos permitir tal lujo”. La cultura es parte de la educación que se necesita para formar ciudadanos globales y la debemos compartir para forjar triunfos.

#CulturePhilanthropy

 

ENGLISH:

 

The cultural contributions we can offer to society, full of ethical values and sound work strategies, have the power to motivate us. Remembering our roots always, like where we came from, is a practice that helps us maintain a high level of self-esteem and makes us feel proud of what we give to strengthen the economy of our communities.

The knowledge we bring with our cultural background is extremely valuable because we can transfer it to professionals interested in entering the markets represented by our cultural group. And by sharing our heritage with the purpose of helping others improve services, we become leaders and “culturally happy” individuals.

We have the power to grant ourselves such cultural happiness. By sharing what we know to innovate products and by engaging in discussions with professionals who can expand their businesses to include other cultures, we are accepting ourselves as leaders and we automatically open new doors for success.

Success is not about earning large amounts of money, but is the dignity of living a stable life and to providing others means to also make themselves culturally happy. Transferring knowledge is the best legacy we can leave future generations; our culture is what we know best.

We understand that cultural education is one of the keys to economic development because, as stated by cultural expert Anjelika Riano, M.Ed., District Coordinator for Family and Community Partnerships at the Hamilton County Department of Education (Chattanooga region), “In this competitive global economy, we cannot leave anyone without the proper education, we cannot afford ourselves such luxury.” Culture is part of the education needed to form global citizens and we ought to share our heritage to build success.

#CulturePhilanthropy