The Uncertain Future of Self-Driving Cars

 

Por Lucas Davis

Para La Prensa Latina

 

Recientemente, el choque de un automóvil sin conductor de Uber ha causado que la compañía llegue a las noticias otra vez, sólo meses después de la muerte de un hombre en el choque de su Tesla sin conductor. Aunque las preocupaciones con los automóviles sin conductor han sido y seguirán siendo un asunto polémico por muchos años, el sospechoso modelo de negocios de Uber les va a salir por la culata.

Hace un mes, el programa “Greyball” (“bolilla gris”) de Uber llegó a las noticias, un sistema de coleccionar información sobre cómo identificar y evadir a oficiales que intentaban investigar el servicio de taxi. En el 2014, cuando Uber empezó a operar en Portland, Oregón, sin conseguir permiso de la ciudad, la compañía exitosamente bloqueó a oficiales de código cuando trataron de pedir carros de Uber. Uber también ha llegado a las noticias por su medio ambiente de trabajo hostil -el coloso de tecnología afronta por lo menos tres litigios por acoso sexual y abuso verbal a manos de supervisores. Con principios rectores como estar “obsesionado” con el cliente y siempre “darle con todo” al trabajo, la compañía ha creado un ambiente donde el acoso es común y donde los empleados se manejan a los codazos buscando la promoción.

Digan lo que digan de la compañía, pero Uber ha quitado mucha protección para sus empleados y muchas tradiciones, probablemente demasiado, para maximizar las ganancias. En el siglo 21, es esencial ver a través de la fachada de tecnologías modernas.

 

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ENGLISH:

 

A recent crash by an Uber self-driving car has the tech company in the news once again, only months after a man was killed in a crash involving his self-driving Tesla. Though self-driving cars and safety concerns surrounding them have been and will be a point of contention for years to come, Uber’s sketchy business model is coming back to bite them.

A month ago, Uber’s “Greyball” program made the news, a system of collecting data on, identifying, and evading officials attempting to investigate the cab service. In 2014, as Uber began operations in Portland, Oregon, without seeking permission from the city, the company successfully “greyballed” code officers as they attempted to hail cars. Uber has also been in the news for their hostile work environment – the tech giant is facing at least three lawsuits from former employees for sexual harassment and verbal abuse at the hands of managers. With core tenets such as being “obsessed” with the customer and to “always be hustling,” the tech company has created an environment where harassment is commonplace and employees step on each other in the pursuit of promotion.

Say what you will about the company, but Uber has stripped away a lot of employee protection and tradition, likely too much, to maximize profits. In the 21st century, it’s essential to see through the façade of modern technologies.

 

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