FÚTBOL COPA SURAMERICANA

Quito, 4 nov (EFE).- El club ecuatoriano Independiente del Valle (IDV) quiere cerrar con broche de oro su primera década de participación en torneos internacionales y vencer el próximo sábado al argentino Colón en la final de la Copa Sudamericana.

El IDV está decidido a demostrar la casta futbolística que en los últimos diez años lo ha llevado a disputar cinco Copas Libertadores (con una final en 2016) y tres Sudamericanas, un logro que se asienta sobre el trabajo realizado con su cantera.

El capitán y defensa central del IDV, Luis Fernando León, cree que están a pocos días de “hacer historia” en el partido final en Paraguay, por lo que se entrenan “al máximo” y analizan las fortalezas y las debilidades de su rival.

“Tenemos que taparles todos los espacios, que no nos hagan daño, que no se sientan cómodos en la cancha, y de ahí hacer nuestro juego, el que hemos venido haciendo en toda esta temporada, que es buen toque de pelota, rapidez, la solidez en la parte defensiva y arriba tenemos gol”, comenta el zaguero central en una entrevista con Efe a poco de partir el miércoles hacia Paraguay.

De 26 años, León está decidido a traerse la Copa a Ecuador sin importar el resultado.

“Ganando así sea con 1-0 me conformo, quiero traerme la Copa”, declara convencido al terminar uno de los entrenamientos previos al crucial viaje en el Centro de Alto Rendimiento del IDV, a unos 30 kilómetros al sureste de Quito.

Y asegura que: “Si ya pudimos pelear contra un equipo argentino, podemos pelear contra cualquiera”, en alusión a la victoria del IDV sobre su homónimo argentino, Independiente, en cuartos de final.

A la final llegó Independiente del Valle tras superar al brasileño Corinthians en semifinales.

Entre las marcas más recordadas del IDV desde que ascendió a la Serie A ecuatoriana en 2009, figura el subcampeonato local de 2013 y la final de la Copa Libertadores en 2016, que perdió ante el colombiano Atlético Nacional.

León, que disputó los octavos, cuartos y la semifinal de esa Copa, opina que jugar una final suramericana a solo tres años de haber quedado subcampeón de la Libertadores “habla mucho del equipo, la institución y los jugadores”.