HARVEY WEINSTEIN

Nueva York, 13 feb (EFE).- La abogada del productor de cine Harvey Weinstein Donna Rotunno tomó este jueves la palabra frente a los doce miembros del jurado para tratar de desmontar los testimonios contra su cliente en el alegato final del caso, al que se acusa de cinco delitos de abusos sexuales, dos de ellos de violación.

Rottuno se colocó en el atril ubicado en esta ocasión frente a los miembros del tribunal para dar comienzo a la recta final del juicio contra el rey midas de Hollywood.

El juez James Burke entró en la sala diez minutos antes del comienzo de la sesión y dialogó en privado con los representantes de la defensa y de la Fiscalía.

WEINSTEIN RECHAZA DECLARAR UNA ÚLTIMA VEZ

Antes de la entrada del jurado, Burke insistió a Weinstein sobre su decisión de no testificar y le preguntó si mantenía esa postura.

“Sí, señor”, se limitó a contestar el acusado.

Ante una sala repleta de público y periodistas y con el título oficial del juicio “El pueblo de Nueva York contra Harvey Weinstein” escrito en la gran pantalla de la sala del Tribunal Supremo de Nueva York, a las 09.45 hora local (14.45 GMT) el jurado entró en la sala.

Burke recordó antes del comienzo de los alegatos que entre hoy y mañana tomarán la palabra la defensa y la Fiscalía, y que el próximo martes -el lunes es festivo- el jurado se retirará a deliberar antes de volver a la sala con su veredicto.

LA DEFENSA INTENTA DESMONTAR EL TESTIMONIO DE HALEY

Apoyándose continuamente en imágenes y textos, Rotunno comenzó su comparecencia intentando desmontar el testimonio de la ayudante de producción Miriam Haley, que aseguró haber sido violada en dos ocasiones por Weinstein.

Su testimonio, junto al de Jessica Mann, es fundamental, porque sobre ambos se sustentan las cinco acusaciones de las fiscales.

“¿Es la historia de Miriam Haley creíble?, preguntó la abogada a los miembros del jurado.

Durante la apertura de su alegato, animó al tribunal a “ser valiente y decir que Weinstein no es culpable” e insistió en que en su decisión no deben tomar en cuenta lo popular o impopular que pueda ser quien fuera el todopoderoso magnate de Hollywood.

Asimismo, acusó a la Fiscalía de pretender crear un “universo contra el sentido común” en el cual las mujeres no son responsables de sus acciones.

“Si no creen a Miriam Haley ni a Jessica Mann, no tienen que creer” a ninguna de las otras cuatro testigos.

Se trata de Annabella Sciorra, que acusa a Weinstein de haberla violado en el invierno de 1993-1994 en Nueva York, y de Dawn Dunning, que en 2004 era camarera y aspirante a actriz y que testificó que Weinstein la penetró con los dedos sin su consentimiento.

Además de Tarale Wulff, quien relató en la sala del tribunal que Weinstein se masturbó frente a ella en un restaurante de lujo, donde Wulff trabajaba en 2005, y la modelo y actriz Lauren Young, que sostiene que se masturbó frente a ella.

Enérgica pero pausadamente, la abogada del magnate del cine recuperó el testimonio de Haley y lo repasó detalladamente apoyada de algunas de las pruebas mostradas durante el proceso como anotaciones en la agenda de Haley o mensajes de texto para buscar posibles inconsistencias en su testimonio.

En concreto, se detuvo en los días anteriores y posteriores a las dos violaciones de las que la ayudante de producción acusa a Weinstein, así como en las supuestas intenciones y sentimientos que Haley tenía hacia él.

Asimismo, volvió a sacar a colación un correo electrónico enviado por Haley el 30 de junio de 2018, dos años después de la supuesta violación, en el que se despedía diciendo “Mucho amor”, y otro de 2019 en el que lo saludaba llamándolo “cariño” y deseándole que estuviera “súper bien”.