BIRMANIA ROHINYÁS

Naciones Unidas, 13 sep (EFE).- El secretario general de la ONU, António Guterres, urgió hoy a las autoridades de Birmania a suspender las acciones militares contra los rohinyás y advirtió de que la violencia ha desencadenado una catástrofe humanitaria.

“Llamo a las autoridades birmanas a suspender las acciones militares, detener la violencia, proteger el Estado de derecho y permitir la ayuda humanitaria”, dijo Guterres en una conferencia de prensa.

Preguntado si lo que está sucediendo es una “limpieza étnica”, el jefe de la ONU consideró que no hay otra forma mejor de describirlo, cuando un tercio de los rohinyás han tenido que huir del país.

Guterres destacó que casi 380.000 miembros de esa minoría musulmana han huido ya a Bangladesh desde finales de agosto, cuando comenzó una operación militar en respuesta al ataque contra puestos policiales perpetrado por un grupo de insurgentes rohinyás.

Al menos 414 personas, según cifras oficiales, han muerto en los combates y la contraofensiva militar, aunque el número real podría ser más abultado conforme aseguran organizaciones independientes.

Guterres dijo que condena los ataques de los insurgentes rohinyás, pero destacó la existencia de “preocupantes informaciones sobre ataques contra civiles por parte de fuerzas de seguridad”, algo que consideró “completamente inaceptable”.

Además, denunció que las actividades de asistencia de la ONU y otras organizaciones se han visto “gravemente perturbadas”, y aseguró que la situación humanitaria es “catastrófica”.

Por ello, urgió a todos los países a hacer todo lo posible para ayudar a la población afectada.

Ante la gravedad de la crisis, Guterres remitió una carta formal advirtiendo de la situación al Consejo de Seguridad, que hoy discute la cuestión a puerta cerrada.

Además, el diplomático insistió en la necesidad de poner en marcha un plan de acción que responda a las raíces de la crisis, y defendió que los musulmanes del estado occidental de Rakhine deben recibir la nacionalidad birmana o, al menos por ahora, un estatus legal que les permita tener una vida normal en el país.

Las autoridades birmanas no reconocen la ciudadanía a los rohinyás ya que les considera inmigrantes bengalíes, y les impone múltiples restricciones, incluida la privación de movimientos.

Guterres dijo que ha estado en contacto regular con la Consejera de Estado y líder de facto del Gobierno birmano, la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, que no acudirá a la Asamblea General de la ONU la próxima semana, según se supo hoy.

En una declaración posterior, el Consejo de Seguridad expresó también su “profunda preocupación” por estos hechos y por la “excesiva violencia” en Rakhine, a la vez que agradeció a Bangladesh los esfuerzos para acoger a los refugiados.

El Consejo pidió que se den pasos para evitar una escalada de la tensión y “restablecer la ley y el orden” en Rakhine.