Recommendations for Latin American Films:  My Big Night (2015)

 

Por Vania Barraza Toledo

Profesora de español en la Universidad de Memphis

 

En algunos países se llama la Nochevieja; en otros, el Año Nuevo. En muchas tradiciones se queman muñecos el 31 de diciembre; se lanzan fuegos artificiales, se come, se baila, se celebra. Se practican numerosas supersticiones populares con el propósito de invocar la buena suerte. A pesar de las diferentes prácticas culturales, el inicio de un nuevo calendario solar es una promesa de cambio y renovación.

En España, se comen 12 uvas al son de las campanadas del reloj y se brinda con champán, cava o sidra. La celebración en torno al reloj de torre ubicado en la Puerta del Sol, en Madrid, es transmitida en directo por la televisión.

Mi gran noche, del director español Álex de la Iglesia, es una comedia que transcurre durante las eternas grabaciones, en el mes de octubre, de un programa televisivo que será emitido durante una gala de Nochevieja. La trama entrecruza las hilarantes anécdotas de artistas, el público, los productores y los presentadores del evento. Fuera de la pantalla, fuera de cámara, una serie de protestas de los trabajadores del canal amenaza la gran noche.

Alphonso (el célebre cantante español Raphael) es una estrella musical, de gran trayectoria, que compite en popularidad con el joven Adanne (Mario Casas), un cantante latino de reciente fama. La película, en sí, es una suerte de homenaje –y parodia, a la vez– a la carrera del legendario artista español que hiciera conocidos temas como “Mi gran noche”, “Como yo te amo” o “Escándalo”.

Por otra parte, sin proponérselo, José (Pepón Nieto) termina de figurante entre los falsos asistentes a la fiesta falsa que, a modo de escenario surreal, se extiende de manera indefinida. En el sinsentido del simulacro, el individuo se enamora de Paloma (Blanca Suárez), una compañera de mesa que el grupo considera yeta (gafe).

Como en un juego de espejos, Mi gran noche cruza verdad y ficción, lo absurdo y lo serio, afectos, alegría y frustración en el marco de la cultura del espectáculo. Vale la pena comenzar un nuevo año viendo una farsa que se burla de la superficialidad del mundo contemporáneo. En una de esas, mirar la película atrae la buena suerte.

 

ENGLISH:

 

In some countries it is called New Year’s Eve, in others, the Old Year’s Day. Many traditions burn dolls or display fireworks on December 31; people eat, dance, and celebrate. Popular superstitions are practiced in order to invoke good luck. Despite the different cultural practices, the beginning of a new solar calendar is a promise of change and renewal.

Spanish people eat 12 grapes following the bells of the clock, and drink champagne, cava or cider. The celebration around the tower clock located at Puerta del Sol, in Madrid, is broadcasted live on television.

My Big Night, by Spanish Director Álex de la Iglesia, is a comedy that takes place in October, during the eternal recordings of a television program that will be aired during a New Year’s Eve gala. The plot intertwines the hilarious anecdotes of artists, the public, the producers, and the presenters of the event. In the background, off-screen, a series of demonstrations by workers of the channel threat the great night.

Alphonso (the legendary Spanish singer Raphael) is a musical star, of great trajectory, competing in popularity with the young Adanne (Mario Casas), a newcomer Latin singer. Ultimately, the film is a sort of homage -and parody- to the renowned Spanish artist known for songs such as “Mi gran noche” (“My Big Night”), “Como yo te amo” or “Escándalo”.

On the other hand, José (Pepón Nieto) ends up as an extra between the false attendees of the fake party. The surreal scenario, among smiles and applauds, extends indefinitely. Within the simulacrum, the man falls in love with Paloma (Blanca Suárez), a dinner companion that the group considers to be a jinx.

As in a game of mirrors, My Big Night mixes up truth and fiction, the absurd and the serious, affection, joy and frustration within the culture of the spectacle. It is worth starting a new year by watching a farce that mocks the superficiality of the contemporary world. Who knows if watching the movie attracts good luck.