2019, It’s Time to Get Rid of Clutter!

 

Por Rafael Figueroa – LPL

 

Muchos tienen rituales y costumbres, a veces extrañas, respecto a recibir un Año Nuevo: el consumo de las tradicionales uvas a las 12 AM, la ceremonia de Time Square, el uso de ropa íntima de color rojo (o amarillo), el pasearse alrededor de la casa con maletas, etc.; todas con la intención de ayudar a tener suerte el año entrante.

Posiblemente, este despliegue de pensamiento mágico a veces raya en lo absurdo, pero cumple una función específica a la hora de enfrentar un renovado ciclo dentro de la actividad humana: comenzar con renovadas energías y esperanzas el nuevo año.

Algo práctico que muchos realizan es inscribirse a un gimnasio para cumplir una meta personal de perder peso; otros apuntan a cambiar su dieta y bajar el consumo de carbohidratos, por ejemplo. Pero otros tienen metas menos personales y más relacionadas con su ambiente de trabajo, familiar o su vida en general.

Para los acumuladores compulsivos, las fiestas de Fin de Año suponen una época de ansiedad y también de oportunidades. Algunos ven cómo ciertos artículos se pueden “guardar” y otros los reemplazan, aumentando de esa manera la “colección” de cosas que no utilizan y que sólo toman espacio dentro de la casa y hasta de la vida mental.

A veces esta “colección” de artículos o cosas que ocupan un espacio supone una segura confrontación con la pareja, la cual, tarde o temprano, termina en una visita a una organización que recibe donaciones.

Programas de televisión como “Hoarders” muestran casos extremos de personas que acumulan cosas a nivel patológico, concientizando así al público sobre este problema.

Lo cierto es que, para no sufrir estos enfrentamientos innecesarios, hay algunos pasos que posiblemente se pueden considerar antes de comprar, guardar o en general “acumular”.

Aunque el hecho de tener que deshacerse de ciertas cosas puede ser un poco doloroso, es necesario realizar regularmente una “purga” de artículos como revistas, periódicos, electrónicos que ya no funcionan, ropa, etc.

Está comprobado que estas acumulaciones alrededor de la casa producen estrés y ansiedad en algunas personas, por lo que se requiere de atención inmediata a la hora de detectar esta obsesión por guardar casi todo. Este desorden provoca además sentimientos de culpa, vergüenza y frustración, distrayéndonos de las cosas que son verdaderamente importantes.

Algunas técnicas que los expertos sugieren es escoger qué sirve y qué no, sin pensarlo demasiado, ya que estos pocos segundos de recuerdos y sentimientos al objeto en cuestión es la razón por la cual se acumulan cosas. Coloca las cosas en cajas y llévalas a un centro de donación o simplemente regálalas.

La industria del almacenamiento masivo ha hecho peor nuestra acumulación compulsiva, ya que automáticamente pensamos que podemos guardar más cosas en esos espacios que rentamos.

Las fiestas de Fin de Año también suponen algún tiempo para reflexionar sobre lo que se hizo durante el año y qué es lo que se puede hacer mejor para el siguiente; y esto se puede reflejar en la economía personal.

De acuerdo con LendEDU, una compañía experta en encuestas, EE.UU. gastó en $633 millones de dólares en la época de fiestas de Fin de Año, lo que supone una disminución con respecto al 2017.

Parte de ese dinero va directamente a agregar más a la acumulación, prosiguiendo con el ciclo.

Limpiar el hogar de artículos innecesarios puede ayudar a las relaciones matrimoniales, a la economía y a la salud mental. Si no fue posible el año pasado, ésta es tu oportunidad.

 

LPL/LendEDU